¿Un café?, ¿de día?, ¿en una calle que ya hemos visitado? Si te digo la verdad, puede que no sea total y sincero, mejor quedemos en el ¿qué tal?, en la sonrisa, en la gracia, como dos desconocidos que se vuelven a mirar por segunda vez, y bueno, quizás un día, cuando ya no te amé –y sea real- puede que te invite un café, en el día, en la noche, y en las calles nuevas que jamás hemos visitado.
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